Una operación militar relámpago de Estados Unidos dentro de Venezuela terminó este sábado con la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, según confirmaron autoridades estadounidenses y reportes de agencias internacionales. La acción incluyó una serie de explosiones en Caracas y otros puntos del país, además de afectaciones eléctricas parciales en la capital, en un episodio que reconfigura de manera inmediata el tablero político y de seguridad en la región.
Operación nocturna y extracción del objetivo
De acuerdo con versiones oficiales en Washington, el operativo ocurrió durante la madrugada y duró menos de media hora. Fuentes estadounidenses señalaron que Maduro fue localizado y detenido en un movimiento de alta velocidad, y posteriormente trasladado fuera del territorio venezolano a bordo de un buque de guerra, con destino final a Estados Unidos.
El presidente estadounidense Donald Trump sostuvo que la operación fue ejecutada en coordinación con agencias federales y fuerzas especiales, y adelantó que su gobierno “tomará decisiones” sobre la etapa posterior a la captura, incluyendo el esquema de transición política.
La acusación: “narcoterrorismo” y juicio en EE.UU.
Washington sostiene que Maduro enfrenta cargos penales en cortes estadounidenses por una supuesta red de narcotráfico y “narcoterrorismo”, derivados de una acusación formal presentada desde 2020 en Nueva York. La fiscal general Pam Bondi afirmó que Maduro y Flores serán procesados en Estados Unidos, bajo el argumento de que no se trata de “cambio de régimen”, sino de una acción de justicia contra un aparato criminal transnacional.
En el discurso estadounidense, la captura se enmarca como una medida de “seguridad nacional” para frenar flujos de cocaína y desarticular redes que, según la narrativa de Washington, operan con respaldo político y militar dentro del Estado venezolano.
Respuesta del chavismo: “agresión” y llamado a resistir
El gobierno venezolano calificó la incursión como una “agresión militar” y decretó emergencia nacional. Mandos del oficialismo y del aparato de seguridad llamaron a la movilización y a no colaborar con lo que describieron como un “enemigo terrorista”, mientras aumentó la incertidumbre sobre la cadena de mando y el control territorial tras la salida de Maduro.
Hasta el cierre de esta edición, el chavismo no había presentado un balance oficial de víctimas; por su parte, Trump minimizó el impacto en personal estadounidense.
Oposición: presión para una transición inmediata
Figuras opositoras interpretaron la captura como el quiebre definitivo del ciclo de poder del chavismo. María Corina Machado celebró el momento como el inicio de una “hora de libertad” y planteó que Edmundo González —a quien la oposición y varios actores internacionales han reconocido como ganador de la elección de 2024— debe encabezar la transición.
La disputa clave se traslada ahora a dos frentes: el control efectivo de la seguridad interna y el diseño de un gobierno de transición con legitimidad y capacidad operativa, en un país marcado por la fragmentación institucional y el peso de las fuerzas armadas.
Reacción internacional: condenas y advertencias en la ONU
La operación provocó una ola de rechazo diplomático. Brasil afirmó que EE.UU. cruzó “una línea inaceptable” y llamó a una respuesta del sistema multilateral. México reiteró su postura de América Latina como “zona de paz” y advirtió sobre el riesgo de desestabilización regional.
En Naciones Unidas, el secretario general António Guterres expresó alarma y calificó el precedente como “peligroso”, al subrayar la obligación de respetar la Carta de la ONU. Venezuela y aliados solicitaron una reunión urgente del Consejo de Seguridad.
Petróleo y economía: instalaciones operando, pero tensión en puertos
En el frente económico, reportes indican que instalaciones petroleras y refinerías continuaban operando sin daños directos tras los ataques, aunque el puerto de La Guaira habría sufrido afectaciones importantes. El contexto es especialmente sensible: en semanas recientes, EE.UU. endureció su presión sobre el crudo venezolano con medidas de interdicción y sanciones, lo que ya había afectado exportaciones y logística marítima.
Lo que sigue

El escenario inmediato apunta a una fase de alta volatilidad:
Definir quién controla el aparato estatal en Caracas y regiones clave. Evitar un vacío de poder que derive en violencia generalizada o fragmentación militar. Establecer un marco de transición política con respaldo interno e internacional. Contener un choque diplomático mayor en la ONU y en América Latina.
Washington apuesta a presentar la captura como un golpe “quirúrgico” contra una estructura criminal; sus críticos, en cambio, la describen como una intervención que puede detonar una crisis regional. La estabilidad de Venezuela, y el rumbo de su transición, dependerán de lo que ocurra en las próximas horas dentro del territorio y de la capacidad de los actores internos para evitar una escalada.







