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La empresa española Telefónica enfrenta un escenario complejo para concretar su salida del mercado mexicano, marcado por un litigio fiscal millonario y por un modelo de negocio con escaso atractivo para posibles compradores, de acuerdo con analistas del sector.
El principal factor que condiciona una eventual venta es un crédito fiscal por 4 mil 442 millones de pesos, en disputa desde 2014 y actualmente en manos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Este pasivo, coinciden especialistas, introduce incertidumbre y puede impactar directamente en el precio final de cualquier operación.
El adeudo deriva de una deducción considerada indebida tras una fusión corporativa y se mantiene como una variable abierta dentro de la negociación, en un contexto donde el máximo tribunal ha mostrado una postura favorable a fortalecer la recaudación fiscal.
De forma paralela, analistas describen que Movistar dejó de operar como un proveedor con infraestructura propia y evolucionó hacia un esquema en el que administra una base de usuarios considerada de “bajo valor”, operando sobre redes de terceros.
Jorge Bravo, presidente de la Asociación Mexicana de Derecho a la Información, señaló que el litigio fiscal representa un riesgo no resuelto y recordó que, en procesos de venta, las empresas se transfieren junto con sus pasivos, lo que puede traducirse en descuentos o ajustes en la valuación.
En el mismo sentido, Ernesto Piedras, director de The Competitive Intelligence Unit, afirmó que el monto en disputa con el Servicio de Administración Tributaria pesa de forma significativa en cualquier negociación y podría representar prácticamente el ingreso máximo que Telefónica obtendría por su negocio en México.
La retirada de la empresa se ha desarrollado de manera gradual. Desde 2019, Telefónica comenzó a desprenderse de activos estratégicos, incluyendo torres de telecomunicaciones y redes de fibra óptica, además de devolver espectro radioeléctrico, lo que la llevó a operar como un operador móvil virtual.
El acuerdo firmado con AT&T México en 2019, vigente hasta 2030, permitió que los usuarios de Movistar utilicen la red de esa compañía, mientras Telefónica conserva el control de plataformas, núcleo operativo y estrategia comercial.
En una etapa más reciente, la firma vendió a Hiberus los últimos activos de centros de datos de su división de servicios digitales, Telefónica Tech, como parte de su proceso de simplificación.
En 2025, Movistar reportó una base superior a 23.5 millones de clientes en México, aunque con una rentabilidad presionada en un mercado dominado por Telcel. El ingreso promedio por usuario se ubicó en alrededor de 70 pesos mensuales, un perfil asociado principalmente al prepago y considerado poco atractivo desde la perspectiva comercial.
A nivel corporativo, Telefónica formalizó en noviembre de 2025 su plan “Transform & Grow”, enfocado en fortalecer su presencia en mercados clave de Europa y Brasil, así como en revisar su exposición en América Latina, región de la que ya ha salido en varios países.
con información de EFE.







