General Motors mantiene sin detallar alcance real de despidos en Ramos Arizpe

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General Motors (GM) no ha transparentado información clave sobre el despido de alrededor de 1,900 trabajadores en su complejo de Ramos Arizpe, Coahuila. La empresa se ha limitado a explicar la decisión como parte de una “reconfiguración operativa” y un “ajuste de capacidad”, derivados de la menor demanda de vehículos eléctricos y del impacto de aranceles aplicados por Estados Unidos, sin precisar el alcance productivo ni laboral de la medida.

La automotriz no ha difundido una lista oficial de modelos o líneas de producción canceladas en la planta, pese a que el recorte implicó la eliminación del segundo turno en áreas de motores y ensamble. Tampoco ha confirmado si el ajuste afecta directamente la fabricación de modelos eléctricos como Chevrolet Equinox EV o Blazer EV, producidos en la región, lo que ha generado incertidumbre entre trabajadores y sindicatos.

Hasta el momento, GM no ha informado cuántos empleados permanecen activos tras el paso a un solo turno. Fuentes sindicales estiman que la plantilla actual es inferior a cinco mil trabajadores, muy por debajo de las proyecciones anunciadas en años recientes. La empresa solo ha confirmado que los despidos incluyen personal sindicalizado y de confianza, y que las liquidaciones se realizaron conforme a la ley, sin detallar planes de recontratación o escenarios futuros.

La falta de información también se extiende al impacto en la cadena de suministro del complejo automotriz de Ramos Arizpe. No existen cifras oficiales sobre cómo la reducción en los volúmenes de producción afectará a las empresas proveedoras ni sobre el número de empleos indirectos en riesgo. Actores del sector advierten que la caída en pedidos podría traducirse en recortes significativos en plantas de autopartes instaladas en la región.

En el sureste de Coahuila operan parques industriales como FINSA y Amistad Industrial, que concentran proveedores Tier 1 y Tier 2 directamente vinculados a GM, entre ellos Benteler, Forvia, Johnson Controls, Linamar, Martinrea, Aptiv y Global Flock. Estas compañías suministran componentes estructurales, sistemas de interiores, tren motriz y sistemas eléctricos, por lo que una contracción sostenida en la producción de GM podría impactar de forma directa su nivel de empleo.

Información difundida por la Secretaría de Economía del Gobierno de Coahuila señalaba que la planta de Ramos Arizpe alcanzaría hacia finales de 2023 una plantilla cercana a los 9,400 trabajadores, lo que representaba un crecimiento de unos 4,000 empleos respecto a años previos. El ajuste actual contrasta con esas previsiones.

Este recorte se suma a un ajuste previo realizado a inicios de 2025, cuando GM eliminó el tercer turno y despidió aproximadamente a 800 trabajadores, regresando temporalmente a un esquema de dos turnos. En aquel momento, la empresa justificó la medida por una reducción en los volúmenes del SUV eléctrico Honda Prologue y cambios en su estrategia productiva, aclarando que el contrato con Honda se mantenía, aunque con menos unidades.

La industria automotriz y de autopartes concentra una parte sustancial del empleo formal en la Región Sureste de Coahuila, lo que amplifica el impacto potencial de cualquier ajuste. De acuerdo con cifras del IMSS, al cierre de marzo de 2024 se registraron 214,934 trabajadores asegurados en Saltillo, 117,031 en Ramos Arizpe y 19,365 en Arteaga, para un total aproximado de 351 mil empleos formales en la zona metropolitana. Aunque el instituto no desagrega públicamente el subsector automotriz, se reconoce que la manufactura, encabezada por armadoras como General Motors, es el principal motor económico regional.

Con información de Más

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