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La Embajada de México en el Reino Unido acumuló al menos 16 denuncias por acoso laboral, maltrato al personal y presuntas irregularidades administrativas durante la gestión de Josefa González-Blanco, quien recientemente dejó el cargo, de acuerdo con testimonios de trabajadores y exempleados.
Personal de la representación diplomática describió un entorno laboral marcado por el aislamiento, la desinformación interna y una conducción centrada en la proyección personal de la entonces embajadora, en detrimento de las funciones diplomáticas y de la relación bilateral con el país anfitrión.
Una investigación publicada por El País documentó que entre 2021 y 2025 al menos 40 empleados abandonaron la Embajada, reduciendo la plantilla a menos de la mitad. Según los testimonios, prácticas de castigo como el llamado “dog house”, que implicaba la marginación total del personal, se normalizaron dentro de la sede diplomática.
Los trabajadores señalaron que, aunque varias quejas fueron resueltas a su favor por el Órgano Interno de Control y el Comité de Ética, las determinaciones no fueron acatadas por González-Blanco ni respaldadas por la Secretaría de Relaciones Exteriores.
La exembajadora, designada en 2021, sostuvo que las denuncias derivaron de inconformidades por auditorías en curso. No obstante, empleados afirmaron que su administración se caracterizó por un trato sistemático de hostigamiento, abandono de responsabilidades diplomáticas y el uso de recursos públicos para fines personales, incluyendo la organización de más de un centenar de eventos en 2024 sin un objetivo institucional claro.
Fuentes internas indicaron que la relación diplomática entre México y Reino Unido se vio severamente afectada. En 2023, la subsecretaria Carmen Moreno canceló una gira oficial tras no concretar reuniones de alto nivel en Londres. También se reportó la falta de interlocución con universidades y con organismos multilaterales con sede en el Reino Unido, como la Organización Marítima Internacional y la Organización Internacional del Café.
El caso, según los propios trabajadores, evidenció debilidades estructurales del servicio exterior mexicano, donde algunos nombramientos responden a criterios políticos más que a perfiles profesionales. González-Blanco llegó al cargo tras una breve gestión en la Secretaría de Medio Ambiente y un episodio previo que derivó en su renuncia en 2019 por retrasar un vuelo comercial.
Empleados de la Embajada relataron afectaciones graves a la salud derivadas del ambiente laboral, incluyendo hospitalizaciones y pérdidas gestacionales asociadas a estrés extremo. A pesar de una denuncia colectiva presentada en 2024 por diez personas, señalaron que no hubo acciones contundentes por parte de la Cancillería.
Ante las recomendaciones del Comité de Ética, González-Blanco respondió con un documento de más de 20 páginas en el que rechazó acatar las observaciones. Según uno de los denunciantes, la exembajadora argumentó que no cumpliría las sugerencias por considerarlas injustificadas.
La titularidad de la Embajada será asumida por el exfiscal general Alejandro Gertz Manero. Aunque González-Blanco afirmó al anunciar su salida que trabajó por el fortalecimiento de la relación bilateral, trabajadores de la propia representación diplomática contradijeron esa versión.
Con información de El País.







