Redacción
LA HABANA. – El panorama energético en Cuba ha alcanzado un punto de inflexión crítico. El presidente Miguel Díaz-Canel admitió recientemente que la isla se encamina a una etapa de carencias agudas, atribuyendo el desabasto a la embargo contra sus suministros de petróleo. En este contexto de fragilidad, el mandatario cubano resaltó el respaldo de la administración de Claudia Sheinbaum, aunque la realidad operativa dista de ser una solución definitiva.
Dependencia y desabasto: El diagnóstico oficial
Díaz-Canel reconoció que el país vive una parálisis logística debido a que no han arribado cargamentos de combustible desde finales del año pasado. Si bien el discurso oficial se centra en el “embargo” y las sanciones externas como responsables únicos, analistas internacionales señalan también el deterioro de la infraestructura interna y la incapacidad de la isla para pagar a proveedores internacionales como factores determinantes.
La advertencia de “tiempos difíciles” no es menor: la falta de hidrocarburos no solo afecta el transporte, sino que amenaza con colapsar el ya precario sistema electroenergético nacional, que depende en gran medida de centrales termoeléctricas obsoletas.
El papel de México: ¿Solidaridad o riesgo geopolítico?
El agradecimiento explícito a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, pone de relieve la estrecha relación política entre ambas naciones. Sin embargo, este apoyo se encuentra bajo la lupa por varias razones:
1. Presión en la relación con EE. UU.: El envío de crudo a Cuba ha sido un punto de fricción constante. Con el endurecimiento de las posturas en Washington, el respaldo mexicano a La Habana podría traducirse en represalias comerciales o tensiones en la revisión de tratados regionales.
2. Suministro limitado: Aunque Cuba valora la “firmeza” de Sheinbaum, la realidad es que los envíos de Pemex representan una fracción mínima (apenas el 1%) de la producción mexicana, insuficiente para revertir por sí sola la crisis energética de la isla.
3. Cuestionamientos internos en México: La transferencia de recursos energéticos a Cuba ocurre mientras la petrolera estatal mexicana, Pemex, enfrenta su propia crisis de deuda y eficiencia, lo que genera críticas sobre la prioridad de los recursos nacionales.
Un escenario de incertidumbre
La narrativa de la “resistencia creativa” que promueve el Palacio de la Revolución busca amortiguar el impacto social de los apagones y la escasez. No obstante, la crítica situación plantea una pregunta de fondo: ¿hasta qué punto puede Cuba sostener su modelo energético basándose en la solidaridad de aliados regionales como México, mientras su capacidad de pago y refinación interna sigue en declive?
El agradecimiento a Sheinbaum es, en última instancia, un reconocimiento de que Cuba carece de alternativas viables a corto plazo, quedando su estabilidad interna sujeta a la voluntad política de sus socios y a los márgenes de maniobra que el sistema financiero internacional les permita.







