Redacción
Morena cerró filas este domingo y nombró a Ariadna Montiel como nueva presidenta nacional del partido, en una designación acelerada que ocurrió mientras el oficialismo enfrenta uno de sus momentos políticos más delicados por el caso del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, señalado en Estados Unidos por presuntos vínculos con el narcotráfico.
Durante el Congreso Nacional realizado en la Ciudad de México, Montiel, exsecretaria de Bienestar, fue elegida para sustituir a Luisa María Alcalde, quien dejará la dirigencia morenista para integrarse como consejera jurídica de la Presidencia.
El relevo se resolvió sin mayor competencia interna y en un proceso exprés. De acuerdo con lo informado durante el encuentro, la designación fue aprobada por unanimidad. En la misma sesión también se nombró a Óscar del Cueto como nuevo secretario de Finanzas del partido.
La llegada de Montiel ocurre en un contexto incómodo para Morena. Apenas días antes, Rubén Rocha Moya solicitó licencia temporal al gobierno de Sinaloa luego de que autoridades de Estados Unidos lo señalaran por presuntos nexos con el Cártel de Sinaloa. Aunque el mandatario ha rechazado las acusaciones, el caso abrió un nuevo frente político para el partido gobernante.
En el Congreso, Alfonso Durazo, presidente del Consejo Nacional de Morena, llamó a la unidad rumbo al proceso electoral de 2027. El mensaje buscó mostrar cohesión interna, pero el relevo de dirigencia se dio bajo la presión de una crisis que ya golpea la narrativa pública del partido.
Montiel asumió el cargo con un discurso centrado en las causas sociales y el bienestar, una línea ligada a su paso por la Secretaría de Bienestar. Sin embargo, su principal reto no será solo electoral, sino político: ordenar al partido, contener los daños del caso Sinaloa y evitar que los señalamientos contra figuras morenistas se conviertan en un costo mayor rumbo a las próximas elecciones.
Al encuentro acudieron figuras relevantes de Morena y del gobierno federal, entre ellas Adán Augusto López, Mario Delgado, Citlalli Hernández, Andy López Beltrán y varios gobernadores afines al partido.
Con este movimiento, Morena intenta proyectar continuidad y disciplina interna. Pero la elección de Montiel llega en un momento en el que el partido no solo debe reorganizar su dirigencia, sino responder a una crisis de credibilidad provocada por acusaciones graves contra uno de sus gobernadores más visibles.







