Wall Street cerró la jornada del lunes 21 de septiembre con fuertes avances, apoyado principalmente por el repunte de las empresas vinculadas con la inteligencia artificial (IA), mientras los precios del petróleo y los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense descendieron.
El Nasdaq Composite subió 2.26 por ciento y terminó en 27 mil 122.09 puntos, un nuevo máximo histórico de cierre. El S&P 500 avanzó 1.49 por ciento, hasta 7 mil 764.70 unidades, y el Dow Jones ganó 0.71 por ciento para ubicarse en 52 mil 48.83 puntos.
Las compañías relacionadas con los semiconductores encabezaron las ganancias tecnológicas. Advanced Micro Devices (AMD) avanzó alrededor de 10 por ciento y superó por primera vez una capitalización bursátil de un billón de dólares, mientras Intel registró un incremento superior a 11 por ciento durante la sesión. El índice de semiconductores de Filadelfia ganó 4.3 por ciento.
El repunte se produjo después de una semana de presión sobre las acciones tecnológicas, en medio de advertencias de ejecutivos del sector sobre los riesgos y las elevadas expectativas asociadas con el desarrollo de sistemas de inteligencia artificial.
Meta también registró un avance destacado, después de que Wells Fargo elevara su precio objetivo para la empresa tras el lanzamiento de su nuevo asistente de inteligencia artificial. Las acciones llegaron a subir más de 11 por ciento durante la jornada.
El comportamiento del mercado coincidió con nuevas señales de que las grandes compañías tecnológicas continúan destinando importantes recursos al desarrollo de infraestructura y aplicaciones de inteligencia artificial, un factor que volvió a atraer a los inversionistas hacia las acciones relacionadas con esta industria.
En contraste, el mercado petrolero registró una nueva caída. De acuerdo con Reuters, los futuros del Brent para noviembre terminaron en 100.34 dólares por barril, con un descenso de 3.4 por ciento, mientras el West Texas Intermediate (WTI) para octubre cayó 4.51 por ciento, hasta 95.78 dólares.
El retroceso del crudo estuvo relacionado con las expectativas de avances diplomáticos entre Estados Unidos e Irán durante la Asamblea General de Naciones Unidas, así como con señales de una recuperación parcial de los flujos petroleros de Arabia Saudita. La evolución de la situación en el estrecho de Ormuz también permaneció entre los factores seguidos por los mercados.
La disminución de los precios de la energía contribuyó a aliviar parte de las presiones inflacionarias observadas por los inversionistas. Al mismo tiempo, el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años bajó hasta alrededor de 4.95 por ciento.
La política monetaria de la Reserva Federal también permanece bajo observación. El banco central elevó el 16 de septiembre su tasa de referencia en 0.25 puntos porcentuales, hasta un rango de 3.75 a 4 por ciento, en lo que constituyó su primer incremento en más de tres años. La institución señaló que la inflación continúa elevada y que la actividad económica mantiene un ritmo sólido.
El movimiento de las tasas añade un elemento de incertidumbre para los mercados financieros, debido a que los inversionistas evalúan si la Reserva Federal realizará nuevos incrementos antes de que concluya 2026. Reuters reportó que las proyecciones del banco central contemplan la posibilidad de otro aumento durante el año.
Además de las acciones y el petróleo, el bitcoin registró un avance superior a seis por ciento y alcanzó su nivel más elevado en más de siete meses, favoreciendo también a compañías relacionadas con los activos digitales, como Coinbase y Strategy.
Los mercados internacionales también siguieron las negociaciones entre Estados Unidos y China y la posibilidad de una reunión entre Donald Trump y Xi Jinping, en un contexto en el que las relaciones comerciales, la inteligencia artificial y los asuntos geopolíticos forman parte de la agenda bilateral.
La jornada dejó así un comportamiento contrastante entre los principales activos financieros: las acciones tecnológicas y de semiconductores avanzaron con fuerza, mientras el petróleo retrocedió ante las expectativas diplomáticas en Medio Oriente. Los inversionistas mantienen la atención en la evolución de la inteligencia artificial, la inflación, las tasas de interés y los riesgos geopolíticos.







