Fracking vuelve al radar de Coahuila: Gobierno federal evalúa la cuenca Sabinas-Burro-Picachos

El Gobierno federal mantiene bajo evaluación la cuenca Sabinas-Burro-Picachos, ubicada entre Coahuila y Nuevo León, para determinar si existen condiciones que permitan en el futuro aprovechar sus recursos de gas natural no convencional.

La evaluación no significa que actualmente exista autorización para realizar fracturación hidráulica o fracking. La primera etapa contempla estudios para determinar si en el subsuelo existen gas no convencional y agua salada suficiente para una eventual explotación.

El Instituto Mexicano de Tecnología del Agua realizará pozos de exploración para obtener información sobre las condiciones del subsuelo. El Gobierno federal ha señalado que antes de definir cualquier tecnología será necesario comprobar la existencia y disponibilidad de estos recursos.

La presidenta Claudia Sheinbaum explicó en agosto que la cuenca tiene una extensión considerable y que una eventual explotación no abarcaría toda la superficie. Primero tendría que determinarse en qué zonas existe gas y si técnicamente sería viable aprovecharlo.

La cuenca Sabinas-Burro-Picachos tiene especial importancia por su potencial energético. Datos de la Comisión Nacional de Hidrocarburos estiman recursos prospectivos de gas no convencional por aproximadamente 67 billones de pies cúbicos.

Información de estudios oficiales de Coahuila identifica potencial de gas de lutitas en municipios como Acuña, Allende, Frontera, Guerrero, Hidalgo, Jiménez, Monclova, Múzquiz, Nava, Ocampo, Piedras Negras, Progreso, Sabinas, San Juan de Sabinas, Villa Unión y Zaragoza.

También existen referencias a formaciones que abarcan municipios como Abasolo, Candela, Castaños, Cuatro Ciénegas, Escobedo, Juárez, Lamadrid, Morelos, Nadadores, Sacramento y San Buenaventura, entre otros.

La presencia de estos municipios dentro de la zona de estudio no significa que en ellos se vaya a realizar fracking. La delimitación de cualquier proyecto dependería de los resultados de las investigaciones y de las condiciones técnicas, ambientales y sociales que establezca el Gobierno federal.

Uno de los principales puntos bajo análisis es el agua. Las recomendaciones del Comité de Científicos y Especialistas establecen que primero debe evaluarse la disponibilidad de agua salada y las condiciones de los acuíferos.

En caso de que posteriormente se determine viable algún proyecto, las recomendaciones contemplan evitar el uso de agua destinada al consumo humano o agrícola, privilegiar fuentes de agua salina y establecer mecanismos de reciclaje del líquido utilizado.

El Comité también recomendó mantener un monitoreo científico independiente sobre la integridad de los acuíferos, el balance hídrico, la actividad sísmica y la protección de los ecosistemas.

Otro requisito planteado es realizar consultas previas e informadas con las poblaciones ubicadas en las zonas de influencia de cualquier eventual proyecto.

Las recomendaciones del comité establecieron que la evaluación de los yacimientos no convencionales continúe únicamente en Sabinas-Burro-Picachos, entre Coahuila y Nuevo León, y en la cuenca de Burgos, en el noreste de Tamaulipas.

En contraste, el mismo grupo recomendó prohibir actividades de aprovechamiento de yacimientos no convencionales de gas natural en la cuenca Tampico-Misantla por consideraciones relacionadas con protección ambiental, social, biodiversidad y densidad demográfica.

El interés por Sabinas-Burro-Picachos no es nuevo. La Comisión Nacional de Hidrocarburos ha identificado históricamente a esta región como una de las principales zonas del país con recursos prospectivos de gas no convencional.

Por ahora, el proyecto se mantiene en una etapa de investigación y evaluación. No existe una autorización para realizar perforaciones mediante fracking ni se ha definido un municipio específico para una eventual prueba.

El siguiente paso consiste en obtener información sobre la presencia de gas y agua salada y, a partir de esos resultados, determinar si existe viabilidad técnica, ambiental y social para avanzar hacia una posible explotación.

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