Redacción
La Fórmula 1 regresará a África tras casi cuatro décadas de ausencia. El campeonato anunció un acuerdo con Ruanda para celebrar un Gran Premio en ese país a partir de los primeros años de la década de 2030, con un contrato de al menos diez años.
El anuncio se realizó en Kigali, en un acto encabezado por el presidente ruandés, Paul Kagame; el presidente y director ejecutivo de la F1, Stefano Domenicali, y el presidente de la Federación Internacional del Automóvil (FIA), Mohammed Ben Sulayem.
La carrera se disputará en un circuito que será construido desde cero en Bugesera, a unos 40 kilómetros al sur de la capital, junto al nuevo aeropuerto internacional de Kigali.
Kagame celebró el acuerdo como un hecho histórico para el continente y aseguró que contribuirá a modificar la imagen de África en el mundo deportivo. Añadió que el proyecto generará ingresos en sectores como la hotelería, el turismo y el entretenimiento.
Por su parte, Domenicali destacó que uno de cada ocho seguidores de la categoría, que suma una audiencia global de 800 millones de personas, vive en África, y que con esta incorporación la F1 tendrá presencia en todos los continentes habitados. Señaló además que la carrera permitirá a las nuevas generaciones africanas verse como futuros pilotos, ingenieros y emprendedores dentro del automovilismo.
El deporte como escaparate
Ruanda, país de África oriental sin salida al mar y marcado por el genocidio de 1994, ha apostado por el deporte para proyectar una nueva imagen, atraer turismo e inversión. Ha firmado costosos patrocinios con clubes de futbol como el Paris Saint-Germain, el Atlético de Madrid y el Aston Villa, así como con Los Angeles Clippers de la NBA, y en 2025 fue sede del Campeonato Mundial de Ciclismo de Ruta, el primero celebrado en África.
Sin embargo, los resultados en turismo no han cumplido las expectativas. De acuerdo con cifras oficiales, el país recibió 1.2 millones de visitantes en 2017, antes de lanzar la campaña “Visit Rwanda”; la cifra subió a 1.6 millones dos años después, pero en 2025 descendió a 1.49 millones.
La decisión también ha reavivado las críticas por “sportswashing”. Organizaciones y opositores acusan a Kagame, reelegido en 2024 para un cuarto mandato con 99.18% de los votos, de gobernar con mano dura, reprimir a la disidencia y utilizar los grandes eventos deportivos para desviar la atención de las denuncias por violaciones a los derechos humanos.







