La agencia calificadora HR Ratings redujo la calificación de la deuda soberana de largo plazo de México, al pasarla de HR BBB+ (G) a HR BBB (G), debido al deterioro de los balances fiscales, el aumento previsto de la deuda pública y las menores expectativas de crecimiento económico. La firma mantuvo la perspectiva estable y ratificó la calificación de corto plazo, de acuerdo con su evaluación correspondiente a octubre de 2026.
La decisión refleja las presiones que enfrenta el Gobierno federal para equilibrar sus ingresos y gastos, en un entorno de crecimiento económico moderado y mayores obligaciones financieras. Según la calificadora, estos factores limitarían la capacidad del país para mejorar sus indicadores fiscales durante los próximos años.
HR Ratings ajustó su pronóstico de crecimiento real promedio anual de la economía mexicana a 1.50 por ciento, frente al 1.85 por ciento estimado en su revisión anterior. Entre los elementos considerados figuran el bajo dinamismo de la actividad económica, la debilidad de la inversión y las dificultades para incrementar la productividad y la generación de empleo formal.
La incertidumbre comercial con Estados Unidos también representa un factor de riesgo para las decisiones de inversión. La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) mantiene cautela entre las empresas ante las condiciones futuras del intercambio comercial de América del Norte.
En materia de finanzas públicas, la calificadora señaló que México acumuló déficits primarios por quinto año consecutivo en 2025 y estimó que esta situación continuará durante el periodo de proyección, con un déficit promedio de 0.3 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Entre los factores que dificultan el ajuste presupuestario se encuentra la rigidez del gasto público, cuyas obligaciones crecen a un ritmo superior al de los ingresos.
Uno de los principales elementos que influyeron en la reducción de la nota es el aumento previsto de la deuda pública. El Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP), que representa la medida más amplia del endeudamiento público, cerró 2025 en 52.6 por ciento del PIB. HR Ratings calcula que alcanzará 54.5 por ciento en 2026, por encima de su estimación anterior de 53.7 por ciento.
Las proyecciones de la agencia indican que la deuda podría llegar a 61.2 por ciento del PIB en 2030 y a 65.6 por ciento en 2033. Esta trayectoria estaría relacionada con los déficits presupuestarios, el costo de los intereses y las limitaciones para incrementar los ingresos públicos en una proporción suficiente para cubrir las obligaciones del Gobierno.
El costo financiero también representa una presión para las cuentas públicas. HR Ratings estima que este rubro equivaldrá a 3.7 por ciento del PIB en 2026 y alcanzará 4 por ciento en 2027. Para el resto del horizonte de proyección, la firma prevé un promedio de 3.9 por ciento del PIB, lo que reduce el margen presupuestario disponible para otros gastos e inversiones.
Respecto a Petróleos Mexicanos (Pemex), HR Ratings reconoció las medidas de apoyo financiero implementadas por el Gobierno federal para reducir la deuda de la empresa y facilitar el cumplimiento de sus compromisos. Sin embargo, advirtió que la petrolera continuará dependiendo del respaldo gubernamental para atender sus obligaciones financieras, al menos hasta 2029, lo que representa un riesgo adicional para las finanzas públicas.
La calificadora también advirtió que un crecimiento económico inferior a 1 por ciento durante un periodo prolongado podría debilitar la recaudación y agravar los indicadores de déficit y endeudamiento. Un escenario de esa naturaleza podría abrir la posibilidad de nuevas reducciones en la calificación crediticia del país.
Pese al ajuste, México conserva el grado de inversión otorgado por las ocho agencias que evalúan su deuda soberana, de acuerdo con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. La perspectiva estable asignada por HR Ratings indica que la firma no anticipa, bajo su escenario de referencia, un cambio inmediato en la calificación.
La evolución de los ingresos públicos, el crecimiento económico, el costo de la deuda y las necesidades de financiamiento de Pemex serán factores determinantes para las próximas evaluaciones. El desafío para las finanzas públicas será contener el endeudamiento y mejorar los balances fiscales sin comprometer la actividad económica.







