Alumnos de la FCA Monclova denuncian amenazas; días después de advertencia del Rector de castigar a críticos

Redacción

La elección para renovar la Dirección de la Facultad de Contaduría y Administración (FCA) de la Universidad Autónoma de Coahuila, Unidad Norte, en Monclova, se ha convertido en un ejercicio de presión sobre los propios estudiantes. Según dio a conocer Vanguardia, alumnos del plantel denunciaron que durante las campañas se les ha advertido sobre posibles afectaciones en sus calificaciones si respaldan a determinados aspirantes.

En la contienda participan Javier Toledo, Edgardo Suárez, Carlos Celedoni, Perla Flores, Magaly Riojas y Silvia Rodríguez. De acuerdo con los testimonios, las visitas a los salones, que deberían servir para presentar propuestas, se han usado para desacreditar a los rivales, lanzar acusaciones de corrupción y sembrar el temor de despidos de maestros y trabajadores si ganan ciertas candidaturas.

Los estudiantes expresaron su hartazgo ante un proceso dominado por la confrontación y exigieron que sus preferencias no se crucen con su desempeño académico. Que un alumno tema por su calificación a causa de su voto revela el problema de fondo: una universidad que convierte sus elecciones internas en un mecanismo de control y no en un ejercicio democrático.

Las amenazas del rector

Las denuncias llegan apenas dos semanas después de que el rector de la UAdeC, Octavio Pimentel Martínez, advirtiera que la institución modificará sus códigos de conducta para sancionar, incluso con la expulsión, a quienes considere promotores de una “cultura de odio” contra las autoridades universitarias.

El 7 de octubre, Pimentel aseguró que en redes sociales circulan publicaciones anónimas que, a su juicio, buscan dividir a la universidad y generar inestabilidad. Aunque dijo entender que hay quienes no están de acuerdo con la forma en que operan directores y funcionarios, sostuvo que eso no justifica lo que calificó como discurso de odio, y pidió que las inconformidades se presenten solo por los canales institucionales.

El rector afirmó que la revisión del protocolo no limita la libertad de expresión. Sin embargo, al etiquetar la crítica como odio y colocar la expulsión sobre la mesa, el mensaje a la comunidad es claro: cuestionar a las autoridades tiene un costo. En ese ambiente, no sorprende que en Monclova los alumnos denuncien presiones; lo que se ve en la FCA es el reflejo de una cúpula universitaria que prefiere disciplinar antes que escuchar.

Destacadas: