Redacción
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, envió un mensaje directo al pueblo cubano en el que planteó una nueva relación entre Washington y Cuba, pero condicionada a cambios reales, libertad política y el fin del control autoritario que mantiene la dictadura castrista sobre la isla.
Rubio señaló que la crisis que padecen millones de cubanos no se explica únicamente por factores externos, sino por el saqueo interno del régimen y por el control económico de una estructura militar que, mientras la población enfrenta hambre, apagones y falta de medicinas, concentra recursos millonarios.
El funcionario estadounidense apuntó directamente contra GAESA, el conglomerado empresarial controlado por militares cubanos, al que acusó de manejar sectores estratégicos de la economía y quedarse con el dinero que debería beneficiar al pueblo. Según Rubio, la riqueza de Cuba está en manos de generales y funcionarios ligados al régimen, mientras ciudadanos comunes viven en pobreza y represión.
En su mensaje, Rubio sostuvo que Estados Unidos está dispuesto a apoyar una nueva etapa para Cuba, con elecciones libres, apertura económica, respeto a los derechos humanos y sin persecución contra quienes critican al gobierno. También ofreció ayuda humanitaria en alimentos y medicinas, pero pidió que sea entregada por vías independientes, como la Iglesia católica u organizaciones confiables, y no por el aparato estatal cubano.
El secretario de Estado afirmó que el pueblo cubano merece vivir sin miedo, sin censura y sin castigos por exigir mejores condiciones de vida. Su mensaje fue leído como una señal directa de presión contra la cúpula castrista y como un llamado a una transición política que permita desmontar el sistema que ha mantenido a Cuba en pobreza durante décadas.
Las declaraciones llegan en medio de una de las peores crisis económicas y energéticas de la isla, con apagones prolongados, escasez de alimentos, falta de combustible y una migración masiva de cubanos que han decidido abandonar el país ante la falta de futuro.
Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, cerró su mensaje con una postura clara: Estados Unidos no busca fortalecer al régimen, sino acompañar al pueblo cubano en una ruta hacia la libertad, la democracia y una relación distinta entre ambos países.







