Redacción
El equipo de Luis Enrique superó al Arsenal en penales tras 120 minutos sin definición. Budapest fue testigo de una de las finales más dramáticas de la historia reciente del torneo.
No hay guion más cruel en el fútbol que el de los penales. Y este sábado 30 de mayo, en el imponente Puskás Aréna de Budapest, el Paris Saint-Germain lo vivió de los dos lados: sufrió, resistió y, al final, celebró. El cuadro parisino se coronó campeón de la UEFA Champions League 2025-26 tras derrotar al Arsenal en una dramática tanda de penales con marcador de 4-3, luego de empatar 1-1 en el tiempo reglamentario y la prórroga.
Con este título, el PSG no solo levanta la Orejona por segunda vez en su historia, sino que se convierte en bicampeón consecutivo de Europa, una hazaña que solo habían logrado los más grandes.
El partido como guión de película
El Arsenal llegó a Budapest como el equipo más sólido de la competencia: invicto en toda la Champions, con apenas seis goles encajados en 14 encuentros previos. Y comenzó siendo fiel a esa reputación.
A apenas seis minutos del pitido inicial, el delantero alemán Kai Havertz adelantó a los Gunners. Un intento de despeje del capitán parisino Marquinhos rebotó en Leandro Trossard; el balón le llegó al alemán, quien se plantó solo en el costado derecho del área de Safonov y lo fusiló al primer palo con la zurda. El gol más temido para el PSG llegó antes de que el partido encontrara su ritmo.
Lo que siguió fue la versión más ordenada y compacta de los ingleses: tela de araña en defensa, parones en el juego, y un Cristhian Mosquera inconmensurable para neutralizar a Kvaratskhelia, el hombre gol del PSG en esta Champions. París no encontraba respuestas y se fue al descanso perdiendo.
La segunda mitad cambió la historia. Los franceses salieron con otra actitud y comenzaron a dominar en campo rival. Kvaratskhelia ganó protagonismo con el paso de los minutos y encontró en Ousmane Dembélé a su principal socio ofensivo.
El momento clave llegó al minuto 62: el georgiano combinó con el ganador del Balón de Oro, ingresó al área y quedó por delante de Cristhian Mosquera. El defensor español intentó intervenir y terminó derribándolo. El árbitro señaló penal de inmediato y el VAR ratificó la decisión.
Dembélé se convirtió así en el séptimo vigente Balón de Oro en marcar en una final de la Champions League, y su remate desde los once metros engañó completamente a David Raya. Uno a uno. La final se reiniciaba.
La prórroga fue un ejercicio de desgaste físico y mental. Un remate de Kvaratskhelia que pegó en el poste, grandes intervenciones de ambos porteros, y ningún gol que rompiera la paridad. Todo quedó para la lotería de los penales.
Tanda de penales de nervios
La definición llegó en la tanda de penales, donde el conjunto parisino se impuso 4-3 gracias a los aciertos de Gonçalo Ramos, Désiré Doué, Achraf Hakimi y Lucas Beraldo.
Del lado inglés, los errores de Eberechi Eze y Gabriel Magalhães desde los once metros frustraron el sueño del conjunto londinense. El poderoso defensa brasileño mandó el balón por encima del travesaño en el disparo que le entregó el título al PSG. París estalló.
El camino a Budapest
Nada fue sencillo para el PSG esta temporada. El equipo de Luis Enrique arrancó la fase de liga con resultados irregulares: cayó 2-0 ante el Arsenal, empató con el PSV, perdió ante el Atlético y ante el Bayern. Sin embargo, salió de esa racha al golear al Salzburgo, vencer 4-1 al Manchester City y 4-1 al Stuttgart, metiéndose en los playoffs de repechaje.
Ahí fue donde el PSG despegó de verdad. En los playoffs eliminó al Brest con una goleada global aplastante de 10 a 0. De ahí en adelante, el equipo parisino no dejó escapar a nadie.
En semifinales, el duelo ante el Bayern Múnich fue épico: el PSG lo derrotó 5-4 en casa y empató 1-1 en la vuelta para avanzar con un global de 6-5. Un partido de nueve goles que quedará en los anales del torneo.
Luis Enrique hace historia
Con este triunfo, Luis Enrique suma ya tres Champions League en su palmarés como técnico: dos con el PSG y una con el Barcelona. El estratega español iguala así a leyendas como Zidane, Guardiola y Paisley.
De esta manera, el Paris Saint-Germain se convirtió en el tercer equipo en toda la historia que logra ganar el título de liga y la Copa de Europa en temporadas consecutivas, después del Real Madrid en 1956-57 y 1957-58, y el Ajax en 1971-72 y 1972-73.
Budapest fue también el cierre del ciclo del fútbol europeo de clubes antes del Mundial 2026. Y lo hizo a la altura de la ocasión: con drama, con calidad y con un PSG que, lejos de extrañar a Mbappé, construyó su propia dinastía. París vuelve a ser la capital del fútbol europeo.






