La Organización de las Naciones Unidas (ONU) propuso cinco principios para fortalecer la protección de niñas, niños y adolescentes frente a los riesgos asociados con las plataformas digitales, mediante una estrategia que involucra a gobiernos, empresas tecnológicas, escuelas, familias y a los propios usuarios.
Los llamados Principios Globales de las Naciones Unidas para la Integridad de la Información. Una perspectiva de niñas, niños y jóvenes, publicados en agosto de 2026, parten del reconocimiento de que internet representa una herramienta fundamental para la educación, la comunicación, la cultura y la participación social, pero también puede exponer a los menores a contenidos y prácticas perjudiciales.
Más de 82 por ciento de las personas de entre 15 y 24 años en el mundo utiliza internet. Ante este escenario, Naciones Unidas plantea que la protección no debe limitarse a restringir el acceso, sino que también debe considerar la manera en que las plataformas están diseñadas y los mecanismos mediante los cuales distribuyen contenidos.
El primer principio establece que niñas, niños y jóvenes deben poder utilizar las plataformas digitales de manera segura, preservando sus derechos de acceso a la información y libertad de expresión. Para ello, las empresas deberían incorporar medidas de seguridad y privacidad adaptadas a las diferentes edades.
La ONU también plantea que los gobiernos establezcan obligaciones claras para las compañías tecnológicas y que la seguridad de los menores sea considerada desde el diseño de las plataformas, en lugar de depender exclusivamente de medidas de autorregulación.
El segundo principio se concentra en la publicidad. Las plataformas y anunciantes deben evitar que menores sean expuestos a publicidad explícita, inapropiada o ilegal y distinguir claramente los anuncios del contenido generado por los usuarios.
El tercer eje propone fortalecer la alfabetización digital. Niñas, niños y adolescentes deben aprender a proteger sus datos personales, reconocer riesgos y comprender cómo funcionan los algoritmos, los modelos de negocio y las estrategias de segmentación de las plataformas.
Esta formación también debe involucrar a madres, padres, docentes y otros adultos responsables, además de facilitar mecanismos para denunciar contenidos dañinos o situaciones que vulneren los derechos de los menores.
El cuarto principio destaca la importancia de contar con medios de comunicación libres, independientes y plurales. La ONU considera que el acceso a fuentes diversas y confiables ayuda a los jóvenes a identificar riesgos, conocer sus derechos y tomar decisiones informadas.
El quinto plantea una mayor transparencia por parte de las empresas tecnológicas. El organismo propone que investigadores independientes puedan acceder a información que permita estudiar la circulación de contenidos y los problemas relacionados con la integridad de la información, siempre con protección de los datos personales.
A estas medidas se suman recomendaciones para el uso cotidiano de dispositivos. El material plantea que durante los primeros meses de vida debe privilegiarse la interacción directa con adultos y el juego, mientras que la incorporación de contenidos digitales debe realizarse progresivamente y con acompañamiento.
Para niñas y niños de 2 a 5 años se propone limitar el contenido digital a aproximadamente una hora diaria; entre los 6 y 10 años, mantener el uso recreativo alrededor de una a dos horas, y para adolescentes de 11 a 18 años, establecer de manera consensuada un rango de dos a tres horas, poniendo mayor atención en la calidad de los contenidos.
El tiempo frente a pantallas tampoco debería desplazar actividades como dormir, estudiar, realizar ejercicio, jugar o convivir con la familia. Entre las recomendaciones prácticas se encuentran establecer horarios sin dispositivos, mantener celulares y tabletas fuera de los dormitorios durante la noche y crear espacios libres de tecnología dentro del hogar.
El uso prolongado de dispositivos también puede relacionarse con problemas físicos como fatiga visual, sequedad ocular, visión borrosa y cefaleas. Para disminuir la fatiga visual se recomienda la regla 20-20-20: cada 20 minutos, apartar la mirada de la pantalla durante 20 segundos y observar un objeto situado aproximadamente a seis metros.
Otro riesgo es el sedentarismo, debido a que el entretenimiento digital puede sustituir la actividad física. También pueden presentarse problemas musculoesqueléticos asociados con mantener durante largos periodos posturas inadecuadas al utilizar teléfonos, tabletas o computadoras.
La protección digital también incluye los datos personales. La información publicada sobre menores puede ser utilizada posteriormente para fraudes, suplantación de identidad o ataques de ingeniería social. En este contexto, Naciones Unidas y especialistas llaman la atención sobre el llamado sharenting, es decir, la publicación excesiva de fotografías, ubicaciones, escuelas, fechas de nacimiento y otros datos de los hijos por parte de sus propios familiares.
Los videojuegos y aplicaciones representan otro posible riesgo cuando archivos falsos, modificaciones o herramientas que prometen ventajas dentro de determinados juegos contienen programas maliciosos capaces de sustraer contraseñas o información financiera.
Al mismo tiempo, el documento reconoce que la tecnología también puede ser utilizada por las nuevas generaciones para desarrollar soluciones con impacto social. Jóvenes de distintos países han creado proyectos relacionados con inteligencia artificial, salud, medio ambiente, asistencia a personas con discapacidad y apoyo a comunidades vulnerables.
La discusión sobre la protección digital ya ha generado medidas en diferentes países. Australia, Francia, España, Ecuador, Nueva Zelanda y China han establecido distintas restricciones para el uso de teléfonos, redes sociales y dispositivos digitales por parte de menores, particularmente en entornos escolares.
En Estados Unidos, además, diversas demandas han cuestionado el diseño de plataformas digitales y mecanismos como el desplazamiento infinito y las recomendaciones algorítmicas, debido a su capacidad para mantener a los usuarios durante periodos prolongados dentro de las aplicaciones.
La propuesta de Naciones Unidas plantea que proteger a niñas, niños y adolescentes en internet no significa únicamente prohibir o limitar el acceso. La responsabilidad también corresponde a las empresas que diseñan las plataformas, a los gobiernos que establecen las reglas y a las escuelas y familias que acompañan a los menores en su formación digital.
El reto consiste en encontrar un equilibrio entre protección y aprovechamiento de la tecnología, de manera que internet continúe siendo una herramienta para aprender, comunicarse, participar e innovar, pero dentro de un entorno con mayores garantías de seguridad, privacidad y bienestar para las nuevas generaciones.







