La Iglesia católica en México pidió al Estado y a la sociedad fortalecer las acciones para localizar a las personas desaparecidas y acompañar a sus familias, al considerar que la búsqueda debe asumirse como una prioridad nacional.
El llamado fue realizado en el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, conmemorado cada 30 de agosto. A través de su editorial Desde la Fe, el Episcopado mexicano señaló que la desaparición de una persona representa una situación de incertidumbre permanente para sus familiares.
La Iglesia planteó que el problema no debe analizarse únicamente a partir de las estadísticas, debido a que detrás de cada registro existe una persona y una familia que mantiene la búsqueda de su ser querido.
También reconoció el trabajo realizado por colectivos y familias de personas desaparecidas, particularmente por las madres buscadoras, quienes participan en labores de localización y mantienen las exigencias de verdad y justicia.
El Episcopado sostuvo que acompañar a las familias no significa sustituir las responsabilidades de las autoridades. Señaló que corresponde al Estado prevenir las desapariciones, realizar búsquedas oportunas, investigar los casos, procurar justicia y establecer condiciones que permitan evitar que estos hechos se repitan.
Las cifras oficiales muestran la magnitud del problema. En marzo de 2026, el Gobierno federal informó que el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas acumulaba 394 mil 645 registros históricos correspondientes al periodo de 1952 a 2026. De ese universo, 262 mil 111 personas habían sido localizadas.
El mismo reporte estableció que 132 mil 534 personas permanecían con estatus de desaparecidas o no localizadas. De ellas, 130 mil 178 correspondían a casos registrados desde 2006, mientras que 2 mil 356 estaban relacionados con hechos ocurridos entre 1952 y 2005.
Dentro de los registros correspondientes al periodo de 2006 a 2026, las autoridades identificaron distintas situaciones. Un grupo de 46 mil 742 casos no contaba con información suficiente para facilitar la búsqueda; otros 40 mil 308 registros presentaban alguna actividad posterior a la fecha de desaparición que debía ser corroborada, y 43 mil 128 no mostraban hasta ese momento coincidencias o actividad posterior en los registros administrativos consultados.
El Gobierno federal también informó que, del total histórico de personas localizadas, 240 mil 211 fueron encontradas con vida, equivalente al 92 por ciento de las localizaciones registradas.
El Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas es administrado y coordinado por la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas. La plataforma concentra información proporcionada principalmente por fiscalías, procuradurías y comisiones de búsqueda, además de otras autoridades y particulares.
En febrero de 2026, el Gobierno federal publicó además el Protocolo Nacional para la Activación de la Alerta Nacional de Búsqueda, Localización e Identificación de Personas Desaparecidas y No Localizadas. El documento establece mecanismos para fortalecer la actuación inmediata y coordinada de las autoridades ante reportes de desaparición.
El llamado de la Iglesia se produce mientras colectivos de familiares continúan realizando actividades de búsqueda en diferentes estados del país. Para estas organizaciones, la localización de sus seres queridos y el esclarecimiento de lo ocurrido constituyen demandas centrales.
La Iglesia señaló que sus acciones incluyen el acompañamiento a las familias, la apertura de espacios para escucharlas y la promoción de iniciativas orientadas a la reconstrucción del tejido social y la paz.
El Episcopado pidió que la conmemoración de las víctimas sirva también para mantener la atención pública sobre quienes permanecen desaparecidos y sobre las familias que continúan buscándolos.







