Ciudad de México.— Petróleos Mexicanos (Pemex) mantiene una elevada carga financiera pese a las medidas adoptadas por el Gobierno federal para reducir sus pasivos y fortalecer su liquidez. Al cierre de junio de 2026, la deuda financiera de la empresa se ubicó en 77 mil 500 millones de dólares, 9.1 por ciento menos que al cierre de 2025.
La cifra representa una reducción importante frente a los niveles registrados en años anteriores, pero la petrolera continúa enfrentando compromisos financieros y comerciales que limitan su margen para invertir en exploración, producción y transformación industrial.
Durante el segundo trimestre de 2026, Pemex reportó ingresos por 510 mil 400 millones de pesos y una utilidad neta de 18 mil millones de pesos. Sin embargo, la ganancia significó una disminución de 69.7 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior, de acuerdo con Reuters.
La empresa también mantiene una elevada deuda con proveedores. Reuters informó que Pemex reestructuró 255 mil 390 millones de pesos de obligaciones comerciales correspondientes a 2025 mediante un esquema de pago a ocho años. La petrolera, además, tiene vencimientos de deuda financiera por alrededor de 4 mil 700 millones de dólares previstos para 2027.
El Gobierno federal ha planteado una estrategia de capitalización y financiamiento para enfrentar estos compromisos. En agosto de 2025, la administración de Claudia Sheinbaum presentó un programa que contempló operaciones de manejo de deuda y un fondo de inversión para Pemex de hasta 250 mil millones de pesos, con participación de la banca de desarrollo y respaldo gubernamental.
La estrategia oficial tiene como objetivo que Pemex pueda financiar su operación con recursos propios a partir de 2027 y reducir progresivamente la dependencia de apoyos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.
La situación financiera de la empresa también está vinculada con su desempeño productivo. Durante el segundo trimestre, Pemex reportó una producción total de hidrocarburos de 2.447 millones de barriles de petróleo crudo equivalente diarios, mientras que la producción de hidrocarburos líquidos fue de 1.658 millones de barriles diarios.
En refinación, el procesamiento de crudo promedió un millón de barriles diarios durante el trimestre, según los datos reportados por la empresa y Reuters. Pemex busca incrementar la producción nacional de combustibles mediante el fortalecimiento del Sistema Nacional de Refinación y la conclusión de proyectos como las coquizadoras de Tula y Salina Cruz.
Las coquizadoras forman parte de la estrategia para aprovechar residuos pesados de las refinerías y obtener productos de mayor valor, principalmente gasolinas y diésel. De acuerdo con el Gobierno federal, la instalación de Tula está prevista para concluir en 2026 y la de Salina Cruz para entrar en operación durante 2027.
El Gobierno también sostiene que la reducción del endeudamiento ha comenzado a mejorar la posición financiera de la petrolera. En el primer trimestre de 2026, Pemex había reportado una deuda financiera de 79 mil millones de dólares, por lo que el saldo de junio representó una reducción adicional durante el segundo trimestre.
Sin embargo, el respaldo a Pemex continúa siendo observado por las agencias calificadoras debido a su relación con las finanzas públicas. En mayo, S&P Global Ratings modificó de estable a negativa la perspectiva de la calificación soberana de México y señaló entre sus factores de preocupación el crecimiento económico, la consolidación fiscal y la situación financiera de empresas públicas como Pemex y la Comisión Federal de Electricidad. La agencia mantuvo las calificaciones soberanas de México en BBB para deuda de largo plazo en moneda extranjera y BBB+ para moneda local.
En el caso específico de Pemex, Moody’s ratificó en mayo la calificación B1 con perspectiva estable. La agencia reconoció las medidas adoptadas para fortalecer la situación financiera de la petrolera, aunque la calificación continúa dentro del segmento considerado especulativo.
El desafío para el Gobierno consiste en reducir la dependencia financiera de Pemex sin frenar las inversiones necesarias para recuperar su producción y capacidad industrial. La empresa ha conseguido disminuir su deuda, pero todavía enfrenta un volumen considerable de obligaciones y requiere recursos para mantener sus operaciones y desarrollar nuevos proyectos.
La presentación del Paquete Económico de 2027 será relevante para conocer la siguiente etapa de esta estrategia. La Secretaría de Hacienda tiene programada la entrega del paquete al Congreso de la Unión para el 8 de septiembre de 2026. El documento permitirá conocer las previsiones oficiales sobre ingresos, gasto, endeudamiento y las condiciones financieras bajo las cuales continuará operando Pemex.
Por ahora, los datos muestran una doble realidad: Pemex ha reducido su deuda financiera y registró una utilidad durante el segundo trimestre, pero continúa dependiendo de una estrategia de respaldo financiero mientras enfrenta compromisos de deuda, obligaciones con proveedores y la necesidad de elevar su producción. El resultado de ese proceso será determinante para las finanzas de la empresa y para el costo que su recuperación pueda representar para el sector público.







