Amaga rector Pimentel con sanción contra Nájera Davis por beber “shot” con alumnos; mientras, corrupción en rectoría sigue sin castigo

Por Redacción

Detrás del video del trago de tequila, una vieja disputa: el rector enfrenta al mismo grupo que le disputó la rectoría en 2023-2024. Y mientras se activa el Código de Ética contra un opositor por una convivencia, denuncias de corrupción, opacidad y presuntos abusos dentro de la UAdeC siguen sin investigarse.


El rector de la Universidad Autónoma de Coahuila, Octavio Pimentel Martínez, abrió este martes la puerta para que el aspirante a la dirección de la Facultad de Jurisprudencia, Óscar Aarón Nájera Davis, sea investigado y eventualmente sancionado por el Código de Ética universitario. El detonante: un video en el que el académico —exmagistrado de la Sala Colegiada Penal del Tribunal Superior de Justicia— aparece bebiendo tequila con estudiantes durante una convivencia.

Pimentel evitó la palabra “sanción”, pero trazó el camino: bastará una queja formal ante el Consejo Universitario para que el caso “deba ser investigado conforme a la normatividad vigente”. En los hechos, un amago institucional contra una figura del grupo que le disputa el poder dentro de la propia Universidad.

Una práctica común, ahora bajo la lupa

El video corresponde al “Juevecito de Juris”, celebrado el 21 de mayo en una palapa al norte de Saltillo y convocado por el propio Nájera con motivo del Día del Estudiante. En las imágenes se le ve haciendo “un Hidalgo” —vaciándose el tequila directo de la botella— y compartiéndolo con los alumnos.

Convivencias así son tradición vieja en Jurisprudencia, con refrán incluido: “abogado que no fuma y no toma, es como una flor sin aroma”. El propio rector lo admitió: “hay tradiciones de tiempo atrás… estemos o no de acuerdo, han existido”. Pero acto seguido cuestionó la aplicación selectiva del Código —”a veces parecería que lo utilizan a discreción”— e invitó a la comunidad a presentar quejas. La jugada es jurídicamente impecable: no amenaza, no instruye, no sanciona. Abre la puerta y traslada la operación a terceros.

La doble vara: la corrupción que no se persigue

El argumento de la “no discrecionalidad” se cae solo. Sobre la mesa de la UAdeC hay señalamientos públicos que jamás derivaron en queja ni sanción: observaciones de auditoría por miles de millones de pesos desde 2015, denuncias de opacidad presupuestal, ascensos “en lo oscurito”, acumulación irregular de cargos, y hasta señalamientos contra el propio rector por presunta violencia contra dos exparejas —los mismos que motivaron la toma de la rectoría durante tres semanas en 2024 — y que nunca se procesaron por el Código que hoy se invoca con tanta urgencia.

La conclusión, sin maquillaje: el Código de Ética no se aplica por gravedad, sino por geografía política. Cuando el señalado es del grupo del rector, duerme. Cuando es opositor, despierta. Los órganos universitarios dejan así de vigilar a la comunidad para convertirse en instrumentos de represión interna.

El verdadero adversario: Alfonso Yáñez Arreola

Nájera pertenece al grupo de Alfonso Yáñez Arreola, actual director de Jurisprudencia y figura que le disputó a Pimentel la candidatura a la rectoría en 2023-2024. Aquella toma de protesta ocurrió con la rectoría cerrada por estudiantes durante tres semanas al grito de “fuera Pimentel”. A Yáñez se le atribuye, además, haber filtrado información que en ese proceso perfiló al rector como presunto agresor de mujeres. Desde entonces, cariño no se tienen.

Jurisprudencia es la última gran trinchera que el rectorado no controla. La renovación de la dirección está prevista para septiembre, y Nájera es el aspirante natural del grupo Yáñez. Su caída —administrativa o reputacional— despeja el camino a una candidatura afín al rectorado.

La operación, leída en clave

Cuatro piezas conviene leer juntas. Uno: el video llegó a las redacciones con un olor inconfundible a filtración desde rectoría. Dos: Yáñez Arreola salió a contener, condicionando cualquier evaluación a una denuncia formal. Tres: el Reglamento de Ética sí contempla sanciones que van de la disculpa pública al despido —el instrumento existe y hoy está cargado contra un opositor. Cuatro: el llamado del rector se pronunció en plena coyuntura del proceso de selección. Ahora, cuando el reloj juega a su favor.

Lo que sigue

Nájera, buscado por Vanguardia, declinó declarar. El Consejo Directivo de Jurisprudencia no ha informado si abrirá procedimiento. Pero el tablero está claro: el rector colocó el Código sobre la mesa, invitó a usarlo y dio un paso atrás.
La pregunta de fondo no es si Nájera bebió tequila con sus alumnos —eso ya está en video—. Las preguntas que importan son otras: ¿por qué el Código de Ética corre tan rápido contra un opositor y guarda silencio frente a presunta corrupción, opacidad y abusos que llevan años sin investigarse? ¿Vigilan los órganos universitarios a la comunidad, o persiguen a la oposición? ¿Mantendrá Jurisprudencia su autonomía, o caerá el último bastión?

En la UAdeC, las elecciones internas nunca se ganan en las urnas. Se ganan antes. Y se ganan, cada vez más, usando como ariete los mismos instrumentos que deberían proteger a la comunidad de los abusos del poder.

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