Durante décadas se pensó que el envejecimiento ocurría de manera gradual y constante. Sin embargo, investigaciones recientes han encontrado que el organismo puede experimentar periodos de cambios biológicos más intensos, especialmente alrededor de los 44 y los 60 años.
Un estudio publicado en la revista científica Nature Aging analizó miles de moléculas y microorganismos presentes en el cuerpo humano para identificar cómo cambia la biología con la edad. Los investigadores encontraron patrones no lineales, con dos periodos principales de transformación alrededor de esas edades.
Los cambios detectados involucran distintos sistemas del organismo. En la etapa cercana a los 40 años pueden presentarse modificaciones relacionadas con el metabolismo de grasas y alcohol, así como procesos vinculados con la salud cardiovascular. Posteriormente, alrededor de los 60 años, se observaron alteraciones relacionadas con la regulación del sistema inmunológico y otras funciones corporales.
Estos hallazgos no significan que una persona envejezca de un día para otro, sino que existen momentos en los que ciertos procesos biológicos pueden acelerarse y aumentar la vulnerabilidad a problemas asociados con la edad.
La investigación del envejecimiento también ha demostrado que los cambios en el organismo pueden observarse mediante modificaciones en proteínas, moléculas y otros indicadores biológicos. Estudios previos habían encontrado que los niveles de determinadas proteínas en la sangre cambian en diferentes etapas de la vida y pueden estar relacionados con enfermedades asociadas al envejecimiento.
Entre los factores que influyen en la velocidad del envejecimiento biológico se encuentran la actividad física, la alimentación, el descanso, el manejo del estrés y otros hábitos relacionados con el estilo de vida. Aunque estos factores no detienen el envejecimiento, pueden contribuir al mantenimiento de una mejor salud durante más tiempo.
Los especialistas señalan que comprender estas etapas de cambio podría ayudar en el futuro a desarrollar estrategias de prevención más específicas, enfocadas en detectar riesgos y mejorar la calidad de vida conforme avanza la edad.
con infiormación de: National Institute on Aging (NIA)







