Nueve años después, los Colchoneros vuelven a las semifinales de la Champions.
Hay equipos que ganan con estilo. El Atlético de Madrid gana también con algo más difícil de fabricar: carácter. Con esa mezcla de orden, fe, talento y resistencia que los hace distintos, esta noche en el Riyadh Air Metropolitano los rojiblancos consiguieron su pase a las semifinales de la UEFA Champions League eliminando al FC Barcelona con un global de 3-2, y lo hicieron como sólo ellos saben: sufriendo hasta el límite y saliendo adelante de todas formas.
El Atlético de Madrid estará en las semifinales de la Champions League después de nueve años de espera en los que el sueño europeo se había ido apagando en rondas anteriores. Esta eliminatoria lo devuelve a donde su historia exige que esté.
La noche del Metropolitano
Los rojiblancos llegaban al partido de vuelta con una ventaja de 2-0 conseguida en el Camp Nou, y en el Metropolitano solo debían defender el resultado. Pero enfrente encontraron a un Barcelona dispuesto a todo. En apenas 24 minutos el Barça igualó la eliminatoria. Lamine Yamal, aprovechando un error de Lenglet, puso el primero al minuto 4 com un zurdazo inalcanzable para el arquero. Ferran Torres, con un disparo apenas afuera del área chica colocado a la escuadra de la portería tras una asistencia de Dani Olmo, anotó el segundo. El Metropolitano contuvo la respiración. La eliminatoria se había igualado y el fantasma de la remontada culé se hacía presente.
Pero ahí estaba la especialidad del “Cholo” Simeone: el contragolpe mortal. Pero para lograr una contra efectiva frente a un equipo como el Barça de Flick se requiere sudar sangre y ahí apareció el carácter colchonero. Una recuperación de balón en área propia y el pase largo filtrado de Griezmann a Llorente, para que Marcos diera luego un potente pase raso al segundo palo para Lookman que el nigeriano pateó con fuerza frente a la portería de Joan García para devolver la ventaja al Atlético en el global antes del descanso. Un golpe rojiblanco en el momento exacto. Eso también es parte de la identidad de este equipo.
Atlético y su orden defensivo
Para el segundo tiempo el Atleti salió mejor ordenado atrás y entró Baena para darle control en media cancha y pausa al juego, y Sorloth para empujar las líneas del Barça hacia atrás, Juan Musso fue un muro argentino en la portería y la gran figura del partido. El arquero argentino resultó clave con intervenciones determinantes que sostuvieron al equipo en los momentos más delicados de la eliminatoria. Parada tras parada, frenó a Lamine Yamal, a Ferran, a Fermín. El equipo de Simeone dependió de su estructura defensiva y del desahogo de la cancha por los carriles laterales que hicieron Giuliano y Llorente casi todo el partido. El control y manejo de los tiempos y pausas, de Griezmann ayudó a su equipo a mantener el balón, y la fuerza y velocidad de Julián Álvarez para luchar cada pelota y echar al equipo hacia adelante fueron claves para el resultado.
En la segunda mitad, el VAR anuló un gol de Ferran Torres por fuera de lugar cuando el corazón del Metropolitano ya se había detenido. Y luego llegó lo que marca la diferencia entre equipos ordinarios y equipos de Champions: el Atlético resistió y también pudo liquidarlo. Tuvo dos ocasiones claras de gol que no concretó, pero que sirvieron para empujar al rival hacia su cancha y a la desesperación.
La sentencia: otra expulsión del Barça
Al minuto 77, Eric García fue expulsado tras interrumpir una jugada en la que Sørloth quedaba mano a mano ante el portero. Igual que en la ida, cuando fue Cubarsí el que dejó con un hombre menos a su equipo. El Barcelona terminó con diez otra vez, con rabia, con García tirando la camiseta en el túnel de vestuarios. Los últimos minutos fueron centros desesperados y remates de cabeza que se fueron al vacío, incluyendo un cabezazo increíble de Araújo a menos de dos metros del arco que terminó fuera. El árbitro Clément Turpin señaló el final. Y el Metropolitano estalló en júbilo.
Lo que significa este pase
La clasificación se explica en los detalles: la contundencia de la ida, la reacción en el momento crítico, la capacidad para sostener el sufrimiento, y la frialdad para manejar el partido.
El Atlético no fue el mejor en muchos momentos del partido pero sí en la gestión de la serie, y en Champions eso también es saber competir. Se le debe reconocer al Cholo Simeone, muchas veces criticado por propios y extraños, que ha sabido impregnar en el equipo la calma necesaria para controlar los partidos importantes en los momentos de mayor tensión.
Los de Simeone se verán las caras en semifinales con el ganador del cruce entre Arsenal y Sporting de Lisboa de mañana 15 de abril. El Atleti espera a su rival más con la emoción de enfrentarse y luchar que con alguna preocupación; porque así es ser del Atleti.
Tal como lo escribe Joaquín Sabina -uno de los más fervientes hinchas del equipo- cuando describe en una canción los sentimientos de ser fan del Atleti y las distintas emociones del y por el equipo:
“Maneras de aguantar, maneras de crecer, maneras de vivir, maneras de soñar, maneras de aprender, maneras de sufrir; Maneras de palmar, maneras de vencer, maneras de sentir; Que manera de subir y bajar de las nubes, que viva mi Atleti de Madrid…”
Esta noche en la Fuente de Neptuno en Madrid, en cada peña y en cada hogar de los hinchas del Atleti en todo el mundo, están de festejo. Hoy los Colchoneros le recordaron al mundo por qué su escudo dice lo que dice:
“Coraje y Corazón. Nunca dejes de Creer”.
Redacción JARF







