Aumenta 150% el reclutamiento de menores por el crimen organizado en México

El reclutamiento de niñas, niños y adolescentes por parte de grupos delictivos en México ha registrado un incremento significativo, reflejado en un aumento de 150% en las detenciones de menores vinculados a delitos relacionados con organizaciones criminales.

De acuerdo con una investigación de Animal Político, este fenómeno evidencia la creciente participación de jóvenes no solo como víctimas, sino también como integrantes activos dentro de estructuras delictivas, particularmente en regiones con alta vulnerabilidad social.

El reportaje documenta casos como el de “El Morro”, un adolescente que fue incorporado desde los 12 años al Cártel Jalisco Nueva Generación, inicialmente en tareas de vigilancia y posteriormente en actividades armadas. Su testimonio expone cómo factores como la falta de oportunidades y el entorno de violencia facilitan la captación de menores.

Situaciones similares se repiten en distintas entidades del país, donde la limitada oferta educativa, la precariedad laboral y la débil presencia institucional generan condiciones propicias para que grupos criminales recluten jóvenes con promesas de ingresos y pertenencia.

Otro caso citado es el de Jesús, exintegrante de Los Viagras, quien relata dinámicas similares de incorporación a temprana edad, marcadas por la violencia y la falta de alternativas.

Las cifras también muestran un incremento sostenido en detenciones de menores por delitos como narcomenudeo, con alzas de hasta 243% en años recientes, lo que confirma la expansión de este fenómeno.

Aunque programas gubernamentales como Jóvenes Construyendo el Futuro buscan ofrecer opciones de capacitación y empleo, especialistas advierten que su alcance ha sido insuficiente para frenar el avance del reclutamiento criminal.

Autoridades reconocen que no existe un registro oficial preciso sobre la cantidad de menores involucrados, lo que dificulta dimensionar la magnitud real del problema y diseñar estrategias efectivas de contención.

El incremento en la participación juvenil dentro del crimen organizado refleja un entorno persistente de vulnerabilidad social, donde la violencia y la falta de oportunidades continúan alimentando la expansión de estas redes.

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