Cambio climático acelera la pérdida de playas y aumenta el impacto del sargazo en la Riviera Maya

La Riviera Maya enfrenta una creciente presión ambiental asociada al aumento de la temperatura del mar, el ascenso del nivel oceánico, la erosión de las playas y los arribazones masivos de sargazo, fenómenos que también generan efectos sobre el turismo, la economía y la salud pública.

En Quintana Roo se han registrado anomalías importantes en la temperatura del mar. De acuerdo con especialistas citados por Animal Político, las variaciones habituales se ubican entre uno y dos grados centígrados, aunque en algunos periodos se han observado incrementos de entre tres y cuatro grados.

El aumento de la temperatura marina favorece las condiciones para la proliferación del sargazo, macroalga que forma parte del Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico y que es transportada por las corrientes oceánicas hasta las costas del Caribe mexicano.

Durante 2025 y 2026, los arribazones han afectado amplias zonas del litoral de Quintana Roo, desde Cancún hasta Mahahual y Xcalak. También se han registrado acumulaciones en Tulum, Puerto Morelos, Punta Nizuc, Cozumel y distintos puntos de la Riviera Maya.

El problema aumenta cuando grandes cantidades de sargazo llegan a las playas y permanecen acumuladas durante periodos prolongados. Al descomponerse, la materia orgánica libera gases y consume oxígeno del agua, lo que puede afectar a organismos marinos y deteriorar las condiciones ambientales de las zonas costeras.

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos ha advertido que el sargazo en descomposición puede liberar sulfuro de hidrógeno y amoníaco. La exposición a concentraciones elevadas de estos gases puede representar riesgos para la salud, particularmente para personas que permanecen cerca de acumulaciones importantes.

La macroalga también puede concentrar contaminantes presentes en el ambiente, incluidos algunos metales pesados y pesticidas, lo que representa un desafío adicional para su manejo y disposición.

A la problemática del sargazo se suma el aumento del nivel del mar. Especialistas han señalado que en determinadas zonas del Caribe mexicano se han registrado incrementos superiores a los observados históricamente en otras regiones, una situación que contribuye a acelerar la erosión y reducir la superficie de las playas.

La pérdida de arenales representa un riesgo particularmente importante para Quintana Roo debido al peso que tienen las actividades turísticas relacionadas con las costas. La reducción de playas y el deterioro de los ecosistemas pueden repercutir en hoteles, servicios, empleos, inversión y actividades económicas de las comunidades.

Frente a este escenario, el Gobierno de México y el Gobierno de Quintana Roo presentaron el 30 de julio una estrategia conjunta para atender el problema del sargazo. El plan contempla incrementar la capacidad de recolección en el mar y en las playas, instalar barreras y reforzar el equipo destinado a contener los arribazones.

La primera etapa contempla una inversión de 768.7 millones de pesos y busca aumentar la capacidad de recolección de mil 227 a mil 870 toneladas diarias. Posteriormente se plantea alcanzar una capacidad de hasta cuatro mil toneladas por día.

Las acciones incluyen trabajos en zonas como Cancún, Playa del Carmen, Puerto Morelos, Tulum y Mahahual, donde la llegada de sargazo representa uno de los principales desafíos ambientales para las comunidades costeras.

También se proyecta establecer en Puerto Morelos un Polo de Desarrollo de Economía Circular para aprovechar parte del sargazo recolectado y transformarlo en productos industriales, como pellets. La propuesta busca reducir la cantidad de residuos que terminan en las playas y explorar alternativas para el aprovechamiento de esta biomasa.

Sin embargo, especialistas advierten que la recolección y aprovechamiento del sargazo no resuelven por sí solos el problema. El calentamiento del océano, el aumento del nivel del mar y la erosión costera forman parte de un proceso ambiental de mayor alcance que requiere medidas de adaptación y protección de los ecosistemas.

Para la Riviera Maya, el desafío ya no se limita a mantener limpias sus playas. La evolución de las condiciones climáticas está obligando a las autoridades y al sector turístico a replantear la protección de la costa y la conservación de los ecosistemas de los que depende buena parte de la economía regional.

Con información de: Animal Político

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