A 35 años de la apertura de la Web, más de 5 mil millones de personas ya forman parte del mundo digital

Este 23 de agosto se cumplen 35 años de la apertura de la World Wide Web al público, un acontecimiento que transformó progresivamente una red utilizada principalmente por investigadores y especialistas en una infraestructura fundamental para la comunicación, el comercio, la educación y la vida cotidiana.

El origen de internet se remonta a décadas atrás. El 29 de octubre de 1969, un equipo de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) intentó transmitir un mensaje mediante ARPANET hacia el Instituto de Investigación de Stanford. El objetivo era enviar la palabra “LOGIN”, pero una falla provocó que inicialmente solo fueran transmitidas las letras “L” y “O”.

Aquel episodio es considerado uno de los primeros hitos de las comunicaciones entre computadoras a través de una red que posteriormente evolucionaría hasta convertirse en internet.

El siguiente gran salto ocurrió en 1989, cuando el científico británico Tim Berners-Lee presentó en el CERN una propuesta para facilitar el intercambio de información entre investigadores mediante un sistema basado en hipertexto y redes de computadoras.

La propuesta dio origen a la World Wide Web, una tecnología que permitió conectar documentos mediante enlaces y facilitó considerablemente la navegación por internet.

En diciembre de 1990 comenzó a funcionar el primer servidor web, instalado en un ordenador NeXT en el CERN. También se publicó la primera página web, cuyo propósito era explicar qué era la World Wide Web y cómo utilizarla.

El 23 de agosto de 1991, Berners-Lee permitió que usuarios externos al CERN accedieran al sistema. La fecha es considerada un momento clave en la apertura de la Web al público y posteriormente se relacionó con la celebración del Día Internacional del Internauta.

Otro acontecimiento decisivo ocurrió el 30 de abril de 1993, cuando el CERN puso el software y los protocolos fundamentales de la Web a disposición del público sin regalías. Esta decisión facilitó que empresas, universidades, desarrolladores y usuarios pudieran adoptar la tecnología sin tener que pagar licencias por sus elementos fundamentales.

Durante los primeros años de la Web, la experiencia de navegación era muy diferente a la actual. Las conexiones domésticas utilizaban módems telefónicos que alcanzaban velocidades de 28.8 o 56 kilobits por segundo y requerían establecer una conexión mediante la línea telefónica.

La limitada velocidad hacía que descargar archivos relativamente pequeños pudiera tomar varios minutos. Además, mientras el módem permanecía conectado, la línea telefónica del hogar no podía utilizarse para llamadas convencionales.

A pesar de estas limitaciones, la actividad comercial comenzó rápidamente a trasladarse a la red. En agosto de 1994 se realizó una de las primeras transacciones comerciales seguras mediante internet, cuando se utilizó una tarjeta de crédito para comprar en línea un disco compacto del músico Sting.

El crecimiento de la Web también modificó las estrategias de las grandes empresas tecnológicas. En 1995, Microsoft publicó internamente un memorando conocido como “The Internet Tidal Wave”, en el que Bill Gates planteó la necesidad de que la compañía colocara internet en el centro de su estrategia tecnológica.

La expansión de usuarios fue igualmente acelerada. De acuerdo con cifras de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), actualmente más de 5 mil millones de personas utilizan internet en el mundo, equivalentes a más de dos terceras partes de la población global.

El cambio también ha sido tecnológico. Las conexiones que durante los años noventa se medían en decenas de kilobits por segundo fueron sustituidas progresivamente por banda ancha, fibra óptica y redes móviles de alta velocidad, mientras que los teléfonos inteligentes permitieron mantener una conexión prácticamente permanente.

Esta evolución modificó incluso el concepto de “internauta”. En los primeros años, conectarse significaba sentarse frente a una computadora, establecer una conexión y navegar durante un periodo determinado. Actualmente, internet está integrado en teléfonos, televisores, vehículos, hogares, servicios públicos, plataformas comerciales y sistemas de inteligencia artificial.

La Web dejó así de ser únicamente un espacio para consultar información y se convirtió en una infraestructura esencial para actividades económicas, educativas, gubernamentales y sociales.

A 35 años de su apertura al público, la transformación continúa. La expansión de la inteligencia artificial, la computación en la nube, el internet de las cosas y las redes móviles está llevando la conectividad hacia una etapa en la que la frontera entre la vida física y el entorno digital es cada vez menos visible.

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